Del primer mercado cubierto de Les Cordeliers al templo gastronómico de Part-Dieu, la historia de una institución lionesa hoy 3er mejor mercado del mundo.
La historia comienza mucho antes de los muros actuales. Ya en 1859, Lyon inauguró su primer mercado cubierto en la Place des Cordeliers, donde se forjó poco a poco la reputación del "vientre de Lyon". Pero fue el 1 de enero de 1971 cuando nacieron Les Halles tal como las conocemos: un vasto conjunto moderno de varios miles de metros cuadrados, abierto en el barrio de Part-Dieu, a pocos pasos de la estación y del nuevo centro comercial impulsado por la ciudad.
Al franquear este umbral, el mercado cambió de escala sin perder nada de su alma. Bajo una misma vidriera conviven ostricultores, queseros, carniceros, charcuteros, pescaderos, fruteros, chocolateros, pasteleros, bodegueros y traiteurs. Cada puesto cuenta un saber hacer: la quenelle, la rosette, el pâté en croûte, el cervelas trufado, la brioche con pralinés, firmas del terruño lionés y de su región nutricia, de la Bresse a las Dombes.
En 2007, tras una renovación de gran envergadura, el mercado adoptó el nombre de Les Halles de Lyon Paul Bocuse. El homenaje era evidente: el chef de Collonges, embajador de la cocina francesa en el mundo, hacía aquí su mercado y elegía él mismo sus productos para sus mesas. El nombre selló una alianza entre un lugar y una leyenda.
Hoy, Les Halles de Lyon Paul Bocuse reúnen una cincuentena de casas de excepción, guardianas de un patrimonio vivo. Esta excelencia acaba de ser reconocida mucho más allá de las fronteras: el mercado figura ahora entre los tres mejores mercados del mundo, una distinción que confirma lo que los lioneses saben desde siempre. El vientre de Lyon nunca ha hecho tanto honor a su nombre.
